El año 2018 inició con una sesudo y contundente posicionamiento por un centenar de artistas e intelectuales francesas en contra del puritanismo propiciado por el movimiento #MeToo iniciado en la industria cinematográfica de Estados Unidos de América y con repercusiones en Francia.
En un manifiesto enviado al periódico francés Le Monde, sus autoras y firmantes –periodistas, escritoras, doctoras, dentistas, editoras, filosofas, criticas de arte, fotógrafas, autoras, actrices, etc.– advertían de los riesgos de tomar una perspectiva extremista para erradicar la violencia en contra de las mujeres, y el efecto opuesto que tendría en la libertad sexual y artística. El escrito aseguraba: «La violación es un delito. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista.»
Lo que inició como un llamado a los moderación y el dialogo, en un tema tan escabroso y a veces complejo como el acoso y el abuso sexual pronto se convirtió en una «cancelación» en contra de las mujeres que firmaron la carta, entre las que destacaba la actriz Catherine Deneuve. A pesar de su larga trayectoria en la industria y como activista, la sociedad francesa no perdonó su llamado a la mesura.
Paradójicamente, el #MeToo francés quería callar y enviar a la hoguera –espero que metafóricamente– a una mujer por expresarse (speak up?). Lo que se advertía en el escrito enviado a Le Monde se convirtió en una realidad: «[…] lejos de ayudar a las mujeres, en realidad ayuda a los enemigos de la libertad sexual, como los extremistas religiosos y los peores tipos de reaccionarios.»
La Esposa del Presidente
Este episodio viene a cuento, porque en Bernadette, la ópera prima de la directora Léa Domenach, Catherine Deneuve interpreta a Bernadette Chirac, esposa del presidente de Francia entre los años 1995 a 2007, Jacques Chirac, proveniente del partido de derecha francés. Una comedia ficcionada, en la cual Bernadette Chirac, cansada de hacerse a un lado y sacrificarse por el éxito profesional de su marido y la tranquilidad de sus hijas, deberá hacer frente a su familia, miembros de su partido y una sociedad francesa desencantada con su desempeño como esposa del presidente.
Hay múltiples elementos que hacen de Bernadette una excelente comedia y curiosamente cada uno de ellos refuerza de forma sutil el valor de la misma.
Leyenda viviente
El primero, es sin duda la actuación de Catherine Deneuve. En este punto es un deleite ver a esta mujer a sus 80 años en activo, con unas tablas equiparables a las de Meryl Streep, un carisma que ya quisiera Lady Gaga, y un rostro con intervenciones imperceptibles del cual Nicole Kidman no se puede jactar. A pesar de ser un papel con un tono bastante regular, es la mesura y los matices en la interpretación de Deneuve lo que logran hacer una gran actuación. Para ponerlo en cristiano: no le echa crema de más a sus tacos.

Comedia valiente e inteligente
El segundo elemento que destacó es la honestidad de la película. A pesar de su temática, es una comedia que no es pretenciosa, lo cual pudo haber sido tentador al ser la primera obra de la directora Léa Domenach. La apuesta por algo menos transgresor y más sobrio, permiten que el filme sea efectivo. La selección de la comedia como género me parece ideal para la historia –si esta historia hubiese sido presentada como drama habría sido insufrible.
Eso sí, todos los políticos y burgueses –incluida la misma Bernadette– tienen el mismo trato: personas alejadas de la realidad, incapaces de cumplir sus promesas políticas. Lo cual celebro, no por mi desprecio al mundo de la política, sino porque me parece valiente caricaturizar a figuras políticas que aún se encuentran activas en la vida pública de Francia como Bernadette Chirac, quien actualmente tiene 91 años y confiesa la directora del filme, su retrato no le cayó en gracia. Es también valiente, por el machismo que denuncia dentro de la clase política de Francia.
Con diálogos inteligentes y situaciones divertidas sin rayar en lo absurdo hacen del debut en cine de Léa Domenach una comedia sumamente entretenida.

La belleza de lo sútil
La tercer gran fortaleza del filme y que cada vez es menos frecuente en las narrativas actuales, es que a pesar de retratar la vida de una mujer en el mundo de la política de los años 90’s, no es una historia maniquea. Algo que pudo haber sido muy fácil para la directora de la película dado el clima político y social en Francia así com sus inclinaciones políticas –a saber, Léa Domenach no tiene reparo en presentarse como feminista de izquierda.
Lo que sí vemos, es a una Bernadette con claroscuros –como somos las personas en realidad–, que es capaz de perturbar la intimidad de su hija con tal de proteger su imagen. Vemos un personaje femenino que en lugar de sentarse, victimizarse y esperar la compasión de los demás, decide prepararse, actuar estratégicamente y resolver sus problemas con las cartas que tiene en la mano. Un personaje femenino que dentro de un mundo machista, encuentra en un hombre a su mejor aliado.

Bernadette rinde homenaje al feminismo y denuncia el machismo en el mundo de la política en Francia sin lo pretencioso de Barbie o lo maniqueo de The Substance (de la cual escribí en Septiembre Dump: Películas) y es en la mesura y los matices de su directora, guionista y actriz estelar en lo que reside la grandeza de este filme.
- Veredicto: 4.5/5
- Recomiendo: Sí
Mención especial al coro de la iglesia que pone en contexto histórico el aváncese de la historia (de mucha ayuda para quienes no seguimos de cerca la vida política de Francia) y a la tortuguita, a la cual llovió durante el filme (guiño).
Más allá del bien y el mal
El tiempo y la corta memoria de los reaccionarios pusieron las cosas en su lugar. El talento, carisma y trayectoria –no sólo como actriz, si no también como activista– así como un control de daños en el cual Catherine Deneuve tuvo que salir a aclarar la carta que firmó, ayudaron a la actriz a superar su primera cancelación en la última década.
Desde entonces, ha filmado seis películas, sobrevivido a un ictus y recibido diferentes premios, entre los que destaca su mención en 2020 como una de las mejores actores actrices del siglo 21 por The New York Times, posicionándola en el puesto número 21.
Referencias
Con una subscripción pueden leer el manifiesto en idioma original (francés) en Le Monde o de forma gratuita, la traducción al español del manifiesto en Infobae.